domingo, 2 de abril de 2017

Desenamorarte.

No hay horas ni hay tiempo
no encuentro el desconcierto
que tuve hace unos días
aquel día que te conocí.

Aquel día que no estabas
y de repente empezaste a ser.

Aquel día refrescaba
a los borrachos de poder.

Dijo el hombre que vendía
redes para fracasar
que no era fantasía
que nos íbamos a quemar.

¿Dónde es que están tus ojos
cuando me quiero dormir?
¿Dónde está tu desparpajo
cuando me quiero morir?

Mil luciérnagas mugrientas
mil mariposas arrugadas
en un altar sacrificadas
en honor a mi fracaso.

Al ocaso, al mediodía
a lo mejor de mi vida
una mujer perdida
gritando con la boca vacía.

¿Dónde cuernos estás?
¿Dónde están tus ojos?
¿Dónde fuimos?
¿Hasta dónde quisimos?

Quiero irme
quiero anclarme
quiero desenamorarte.

La función está como mejor no vayas.
Sutil.

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