viernes, 17 de marzo de 2017

Por ser mujer.

Hay un concepto sobre la violencia de género hacia la mujer muy discutido: el de que es ejercida hacia ella sobre la base de ser mujer.

Normalmente son discusiones muy complejas, esto es por diferentes razones. Primero, la mayoría de las veces uno no conoce las historias completas y lo conocido son noticias o chismes; segundo, el medio no es siempre el mejor, en redes sociales o bien porque no hay espacio suficiente para expresarse o porque bajo el escudo de que no te conozco puedo no escucharte o insultarte; tercero y último, nos han enseñado una batería de cosas que no hacen más que justificar a los hombres en esa violencia y a culpabilizar a las mujeres por provocarla.

Entonces estamos en una lucha cultural en la que queremos remover las bases de todo lo que nos han enseñado y, admitámoslo, es difícil pararse en ese temblor.

Este tipo de violencia puede ser ejercida de muchas maneras diferentes, yo quería referirme específicamente a lo que es el acoso y el abuso sexual.

No es nunca justificable ni es nunca culpa de la víctima de acoso o abuso. NUNCA.

Sin embargo, basta mirar comentarios en cualquier noticia o lugar donde se hable del tema o escuchar comentarios de la gente: se comprueba que el tercer punto del que hablaba hace un poquito vive y lucha.

Lo más importante es que nosotras también vivimos y luchamos. Luchamos también por aquellas a las que les quitaron lo primero.

Hay una fantasía que tiene mucha gente sobre el acoso o abuso por parte de un desconocido, sobre lo que consideran que lo provoca. Que la víctima estaba vestida de determinada forma que se dice que es provocativa (digo así porque el concepto de ropa provocativa me desagrada, implica que cuando una mujer se viste de determinada forma es para provocar a uno o a todos los hombres), que anda a determinada hora que quien opina considera inadecuada (es muy importante que es inadecuada para esa persona, en verdad no existen tales horas) o que está intoxicada con alcohol o alguna droga.

Si bien esos factores pueden estar presentes, no significan nada porque de NINGUNA MANERA sirven de justificación para nada.
Lo cierto es que hay una amplia cantidad de casos en los que la víctima está vestida de una forma que nadie diría que es provocativa, en una hora en la que cualquier persona circula y no ha consumido ninguna sustancia.
Sin embargo un desconocido puede creer que está bien tocar a la mujer en cuestión, hablarle al oído, perseguirla, amenazarla, acosarla o abusar de ella.

Esto que acabo de hacer se puede hacer con cualquiera de las excusas que se ponen al acoso o al abuso. Es decir, no se pueden usar como tales porque de esa manera no existiría la cantidad de casos que existen con la ausencia de ellas.

Lo único que sí queda presente, al final, es un hombre acosando o abusando de una mujer.

Otra cuestión es la separación de los acosos y los abusos de mujeres adultas o adolescentes de los que reciben las niñas. Si bien yo entiendo la separación natural por las cosas que no tienen en común, sobre el tema que planteé al inicio, considero que no deberían separarse.

En estos casos, nunca están presentes los factores que la gente utiliza de excusas; claramente nadie culpa a una niña de ser acosada o abusada (si alguien lo hace, está a un nivel de imbecilidad que no puedo razonar). Sin embargo, sí se culpa a los padres; que por qué no sabían con quién estaba la nena, que por qué no le enseñaron qué cosas permitir y qué cosas no, que qué estaban haciendo en ese momento.

El acoso o el abuso a una niña puede suceder en el descuido de sus padres, cosa que tampoco de ninguna manera lo hace justificable sino, en mi opinión, más despreciable porque es aprovecharse del exceso de vulnerabilidad.

De todas maneras, lo cierto es que un montón de estos casos con niñas son por parte de gente que forma parte de la familia y por ende gente en la que confían los padres. Es decir, se aprovechan de esa confianza, lo cual de por sí voltea la mayoría de los factores del discurso de las "razones" con las que quieren explicar esos acosos y abusos.

Además, al igual que en los casos de adultos se deja de analizar el asunto porque el victimario es un violador, en este caso es diciendo que el abusador es un pedófilo, un enfermo mental. En ambos casos, personas que están trastornadas.

Es casi como si fueran todos casos aislados, como si no tuvieran nada en común ni entre sí ni con el resto de la violencia de género en distintas edades.

Sin embargo, tienen muchas cosas en común. Y siempre está presente un hombre creyendo tener poder sobre una mujer.

Un poder que le da el patriarcado y que se reafirma cada vez que sale a la luz un caso y la gente opina a favor del victimario y destroza a la víctima.
Cada vez que se lo hacen a una, se lo hacen a miles más que están viendo y tienen miedo a hablar.
Se destroza por anticipado la capacidad de defenderse de potenciales víctimas que saben cómo serán vistas si abren la boca.

La función está como mejor no vayas.
Está.

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