lunes, 20 de febrero de 2017

Una tertulia permanente dentro de mi propia mente.

Me debato permanentemente.
No sé de qué otra manera estar, no sé cómo estar un minuto sin cuestionar lo que estoy pensando.
Analizo todo el tiempo lo que tengo en la mente, lo cambio, lo enriquezco, lo descarto, lo reemplazo, lo que sea pero es todo producto de mi análisis.
Después me cuesta hablar "cortito" porque cuando un tema me parece que entra a colación tengo hilos de pensamientos súper largos que hacen mi opinión, tengo análisis sobre análisis sobre análisis de mis experiencias y de las que me han contado otros.
Es quizás un vicio de un tiempo en el que estuve demasiado tiempo sola pero aprovecho mucho cuando encuentro alguien con quien me siento cómoda hablando y pido perdón cada dos por tres por si hablo demasiado.
Mi mente nunca está callada y la mayor parte del tiempo son todos mis yo discutiendo, conversando, cantando o gritando. Sé que no se callan ni cuando estoy dormida porque los momentos de conciencia que tengo antes de despertarme pero sin estar soñando son una conversación de todas las Majos, una tertulia permamente dentro de mi propia mente.
Me debato permanentemente porque soy bastante consciente de ser una enorme contradicción, cosa que mientras más pasan los años más confirmo que es exacto lo que más tengo de ser humano.
Y yo qué sé si puedo callar ese debate, no quiero que me las arrebaten.
Creo que el día que me muera cada voz irá por su lado a penar en cualquier lugar hasta que con otras formen alguna otra alma.
Porque todas ellas creo, esa exacta combinación de ellas, es el código único de barras de mi alma.

La función está como mejor no vayas.
Se debate permanentemente entre que mejor no vayas
y entre que mejor te des la cabeza contra esa pared.

No hay comentarios:

Publicar un comentario