sábado, 25 de febrero de 2017

Huir.

Huir
De todo aquello que nos encierra.

Escapar
De la jaula que nos limita.

Romper
Aquello que ya no sirve.

Reconstruir
Pero no pegar piezas.

Hablar
Gritar si es necesario

Y dónde vas
A dónde va ese grito

Divisar
La salida en este rito

De iniciar
Un rito de comienzo

Nacer
Renacer y todo nuevo.

La función está como mejor no vayas.
Recién nacida.

lunes, 20 de febrero de 2017

Una tertulia permanente dentro de mi propia mente.

Me debato permanentemente.
No sé de qué otra manera estar, no sé cómo estar un minuto sin cuestionar lo que estoy pensando.
Analizo todo el tiempo lo que tengo en la mente, lo cambio, lo enriquezco, lo descarto, lo reemplazo, lo que sea pero es todo producto de mi análisis.
Después me cuesta hablar "cortito" porque cuando un tema me parece que entra a colación tengo hilos de pensamientos súper largos que hacen mi opinión, tengo análisis sobre análisis sobre análisis de mis experiencias y de las que me han contado otros.
Es quizás un vicio de un tiempo en el que estuve demasiado tiempo sola pero aprovecho mucho cuando encuentro alguien con quien me siento cómoda hablando y pido perdón cada dos por tres por si hablo demasiado.
Mi mente nunca está callada y la mayor parte del tiempo son todos mis yo discutiendo, conversando, cantando o gritando. Sé que no se callan ni cuando estoy dormida porque los momentos de conciencia que tengo antes de despertarme pero sin estar soñando son una conversación de todas las Majos, una tertulia permamente dentro de mi propia mente.
Me debato permanentemente porque soy bastante consciente de ser una enorme contradicción, cosa que mientras más pasan los años más confirmo que es exacto lo que más tengo de ser humano.
Y yo qué sé si puedo callar ese debate, no quiero que me las arrebaten.
Creo que el día que me muera cada voz irá por su lado a penar en cualquier lugar hasta que con otras formen alguna otra alma.
Porque todas ellas creo, esa exacta combinación de ellas, es el código único de barras de mi alma.

La función está como mejor no vayas.
Se debate permanentemente entre que mejor no vayas
y entre que mejor te des la cabeza contra esa pared.

domingo, 12 de febrero de 2017

Correr.

A veces solamente quiero pensar
para dejar de escapar
para quedarme quizás
para parar
acá
para seguir
para caminar más
para arrancar a correr
a veces solamente quiero correr.

La función está como mejor no vayas.
Con viento en la camiseta.

sábado, 4 de febrero de 2017

¿Después qué?

Me gusta ponerme un vestido en enero
también ponerme un short si pintó
salir a caminar por donde sea si hay ganas
quedarme en casa si es mi elección
poder demorarme como hacen ellos
volver tranquila pateando piedritas
sin preocuparme por si alguien cualquiera
se cruza conmigo y ve oportunidad
de hacer mi camino un poco más turbio
o terminarlo ahí ya que está

No me gusta ser libre solo con alguien al lado
solamente cuando alguien me puede acompañar
No me gusta escucharte decir qué te gusta
que te acerques a invitarme nada
que me obligues a aceptar la invitación
que ignores todos esos no
que te aproveches de esta situación
en que estoy muerta de miedo y vos no

Pensando dan ganas de ignorarte del todo
de los derechos que tengo vivir de una vez
pero es tan difícil si al intentarlo
venís y mostrás la medida de tu poder
que va por encima de esos derechos
que los vulnera por completo
Dan ganas de explotar toda esta rebeldía
porque es increíble que no pueda poder

Pero me avasalla la preocupación
de que mañana me toque
de que me pase algo

Y si me matan
¿después qué?

La función está como mejor no vayas.
A veces.

viernes, 3 de febrero de 2017

Uruguay no, Montevideo.

Nací en Mercedes, capital del departamento de Soriano en la República Oriental del Uruguay (que lo diga siempre así es culpa de que en la radio siempre lo decían así todo seguidito) y desde que tengo uso de razón fui consciente de que la mayoría de las cosas tenían que pasar por Montevideo.

Desde pedir un permiso para hacer una salida en el liceo hasta trámites de adulto (cosas serias ¿vió?), pasando por compras particulares y blablá.

Mucho blablá.

Uno crece con eso y se acostumbra a que hay que mirar para el sur y al medio casi siempre que quieras hacer algo, hasta se convence de que tiene que ser así.

Me encontré a mí misma convencida de esto.

Sin embargo bastó que creciera un poco para ver y sentir lo ineficaz de un montón de procedimientos que "tienen que pasar" por ahí o decisiones que sólo pueden ser tomadas allí por gente que no estoy segura si alguna vez pisó Soriano por ejemplo.

Más allá de todo esto, aunque mucho tiene que ver, hay otra cuestión que es que la realidad que se vive en la mayor parte del interior es muy distinta a la de Montevideo (a veces bastante diferente entre sí, pero con más cosas en común muchas otras veces).

Entonces particularmente resulta molesto como las cosas de uruguayos o de Uruguay en general demasiadas veces son pintadas con cosas de la capital y chau.

Que si no fueran realidades tan diferentes quizá no sería un problema porque quedaría todo pintado pero dada la diferencia me parece importante que se haga mención de cómo es todo el resto.

Es irritante no porque cada vez que se hable de un país uno tenga que hablar de todo a la misma vez, yo le he hablado a extranjeros de mi país contándoles muchas más cosas de mi ciudad que es de donde conozco más, pero dada la conversación uno tiende a llegar a contar cómo son otras partes o las diferencias más notorias que hacen los contrastes.

Nunca me encontré diciendo en Uruguay todo es así o asá refiriéndome a algo que sea de Mercedes y que no esté convencida que pasa en la mayor parte del país.

En realidad puedo entender por qué el capitalino se acostumbra a hablar así, si en todos lados lo único que realmente es visible siempre es su ciudad.

Porque en realidad es esa la sensación que me molesta y me hace discutir, más allá de la centralización que se abre de a poco cada vez más (que siga y siga) y de la cantidad de cosas que sé que cuando era chica allá no se tenía al alcance y ahora sí, es la de sentirme invisible.

De todas maneras puedo ser consciente de que como hay muchas cosas que siguen estando muy centralizadas sería coherente que la noticia a nivel nacional de ese tema esté fijada ahí pero creo que los temas en los que pasa eso son bastante pocos.

Para todo lo demás si me vas a dar una noticia de Montevideo sin considerar a los demás yo esperaría que digas "tal cosa en Montevideo" y no "tal cosa en Uruguay", porque sí, estamos en el mismo país, pero estás mirando un pedacito nada más.

Por el otro lado también si vas a hacer algo de carácter nacional, lo que sea, también tiene que tener de todo el país, sino es capitalino, de la zona metropolitana, del sur del país porque puede incluir los departamentos más cercanos, pero nacional no es.

La cosa es que si hablamos de cosas que pasan en Montevideo, que un montón pasan solamente ahí, yo prefiero escuchar que son montevideanas, cosas típicas montevideanas, pero no uruguayas que me dejás al resto del país afuera.

Y más allá de toda la gente que esté amontonada en el rinconcito que es la capital, no deja de ser eso, un rinconcito en todo el país.

La función está como mejor no vayas.
No es invisible.

jueves, 2 de febrero de 2017

Mijita.

En determinado momento de mi vida, no tengo muy claro bien cuándo (tal vez si pienso sé, pero qué importa), empecé a preocuparme por referirme a la gente con algún nombre que ninguna otra persona use de manera que cualquier mensaje mío no necesitara firma.

Es decir que bastara con la forma en la que iba dirigido el mensaje.

En principio parece bastante bolazo especialmente porque la mayor parte de los mensajes que mandamos son escritos por medios en los que todos tenemos "la misma letra" pero de primera mano puedo decir que funciona.

Llamar a alguien de una manera en la que ningún otro lo haga hace únicos los mensajes y si además uno se conoce y observa lo suficiente hay formas de escribir que caracterizan a las personas.

Basta pensarlo un rato para ver que en realidad tenemos una especie de letra distinta en cualquier medio virtual.

Una letra que incluye desde el medio que elegimos para enviar el mensaje, la elección o no de incluir emoticones, imágenes o algún gif, la hora y el día en que se envía también.

Estoy convencida de que si borráramos los remitentes podríamos reconocer la letra de las personas que conocemos en los mensajes.

En otro momento determinado de mi vida (este sí no lo tengo claro por más que piense), empecé a dejar de referirme a la gente con nombres que otras personas no utilizan.

Darme cuenta de esto me recuerda que tengo que retomarlo.

Pero más importante me recuerda que nadie se refiere a mí como Mijita y que si recibiera un mensaje repentino sabría que es ella, la única que me decía así.

Y no quiero que nadie lo haga, era parte de su letra.

De esa letra torpe y con muchas faltas de ortografía propias de quien no pudo terminar la escuela para ir a trabajar y de esos mensajes de texto que llegó a enviar y que había que descifrar o directamente llamar.

Además no me refiero a nadie más como Mamita y si envío mensajes hablando así si me escucha me gusta pensar que sabe que soy yo aunque no quede nada de la nieta que se quedó acá cuando su mente se nubló y que no pudo despedirla como la gente cuando también se apagó.

Pero Mijita y Mamita con estas voces y estas letras habrá siempre solamente dos.

La función está como mejor no vayas
Con su propio trazo

miércoles, 1 de febrero de 2017

Zoológicos de humanos.

Durante toda mi infancia y adolescencia fui muy pocas veces a comer en algún lugar fuera de casa tipo restorán, pizzería o lugares de ese tipo.
La mayoría fueron casi terminando la adolescencia (si determinamos su fin al terminar el liceo) con amigos.

Entre cada una de esas veces siempre pasó el tiempo suficiente como para que no me habituara y realmente siempre sentí que había una dinámica que no terminaba de entender.

No obviamente sentarse en una mesa a comer con gente sino la de pedir, pagar, qué hacer, qué no y blablá.

Muy probablemente esa sensación haya sido aumentada porque la gente que me acompañaba se manejaba mejor que yo por haber ido más veces pero eso es otro asunto.
Además de que en algún momento cuando estábamos mejor comprábamos algunas pizzas en mi casa pero normalmente las pedíamos y en casa la dinámica era la misma que para comer un guiso obviamente.

Después de que pasaron varios años y tuve la oportunidad no solo de ir más veces sino de hacerlo en más locales y ciudades diferentes entendí un poco ese conocimiento que se me perdía, que parece tan obvio y que se aprende con la experiencia sobre cómo comportarse allí.

Lo interesante no es eso que pasó después sino lo que me pasaba antes y que aún a veces me pasa cuando me distraigo y mi mente como que quiere rememorar estados anteriores.

Esto es que, como la mayoría de estos locales tienen ventanales, los miraba al pasar y me daba mucha curiosidad. También hambre (¿a quién no le da hambre ver gente comer?), pero aún con la panza llena o pasando rápido cuando ni tiempo da a eso, sé que me resultaba curioso ver el comportamiento de las personas.

Porque es obvio que la gente se comporta diferente comiendo en público que en privado, como lo hace con todas las cosas.

Existe la posibilidad de que me llamara tanto la atención porque estaba tratando de entenderlo, capaz quería aprender así pero cuando volvía a estar en esa situación volvía a no saber qué hacer.

La cuestión es que en algún momento de todo ese tiempo me empezó a parecer que la gente se mete va ahí para ser observada por los que serán sus compañeros temporales de espacio y por los que pasan por la calle que pueden convertirse en compañeros en otro lugar o en otro momento.

En cierto punto, como dije antes, no se podría observar a la gente comportarse naturalmente porque están casi actuando, pero pasado determinado tiempo se aflojan y se acerca un poco más a su comportamiento natural.

Entonces además de la necesidad del servicio prestado está presente la necesidad de mostrarse y de dar una apariencia hacia los otros, los que los conocen y los que no por lo que es muy difícil que podamos ver algún comportamiento natural puro pero no es de menor importancia el observar cómo se comporta la gente cuando sabe que está siendo observada o sobretodo cuando quiere serlo.

Con las diferencias obvias que pueden haber me empezaron a parecer jaulas de zoológico de seres humanos en donde cada uno elige cada tanto pasar un poco de cautiverio.

Todo esto lo pensé simplemente por no entender qué pasaba ahí adentro pero hoy sostengo que las personas nos dedicamos a aprender a actuar comportamientos y a buscar jaulas para mostrar qué bien nos sale.

Buscando alguna recompensa que nunca llega.

La función está como mejor no vayas.
No vayas.
Nadie va.
Si llegas a ir vas a desentonar.