martes, 24 de enero de 2017

Patriarcado.

Es bastante común que cuando una persona se pronuncia a favor o en contra de algo se le recuerde alguna cosa que dijo que es contradictoria.

En parte está bien porque hay que ser coherente.

Digamos que si ante esta confrontación esta persona hipotética dice que eso es diferente, se enoja o algo por el estilo, no es muy coherente que digamos y además muestra una especie de doble moral.

Una moral para sí mismo y otra para los demás.

Todos estuvimos ahí, estoy segura.

Cuestión que con el paso del tiempo y capaz madurez (o solamente tiempo) uno se va haciendo cargo cada vez más de lo que dice y de lo que hace, entonces cuando estamos siendo confrontados con algo que nos contradice o bien aclaramos haber cambiado de opinión porque somos conscientes de haberlo hecho o bien en ese mismo momento caemos en cuenta y hacemos alguna especie de autocrítica.

A donde quiero llegar es a un caso particular de este tipo de confrontaciones que si bien es bastante amplio en realidad se puede agrupar de una manera bastante clara.

Las personas que son feministas denuncian permanentemente tanto abusos explícitos por parte del machismo hacia las mujeres como otras cosas que pasan más desapercibidas o bien por considerarlas inofensivas o por que estamos acostumbrados.

Cuando se hacen este tipo de denuncias un montón de veces vienen otras personas a confrontarnos con nuestras propias palabras.

En las redes sociales cada cosa que tiramos queda registrada y a fuerza de un link o de una captura es muy fácil traerlo a colación, es así como uno se puede ver enfrentado consigo mismo y sus propias palabras.

Lo contradictorio en este caso, no es el cambio de actitud o de opinión sino que quien lo trae a colación normalmente no es para preguntar por qué sino como una acusación, como una prueba de que lo que se denuncia es hipócrita, vacío o falso, porque en un tiempo anterior se dijo algo diferente.

Es contradictorio porque que en un determinado momento yo diga/haga/piense/justifique/blablá cosas que son machistas porque me parecía natural o me parecía bien y me escucharon personas que asintieron porque también les pareció natural o bien, que en un determinado momento yo no me haya dado cuenta del carácter machista de algo es precisamente la confirmación de que el patriarcado existe y que nos adiestra para que aún siendo sus víctimas seamos sus defensores.

Entonces, si bien es cierto que me contradigo con las cosas que pensé la mitad de mi vida cada vez que denuncio algo de la causa feminista, no es cierto que eso perjudique la causa sino que más bien la justifica.

La reacción coherente a estas confrontaciones, para mí, es la de aceptarlo (no hacerse cargo de lo dicho o hecho nunca hace bien a ninguna causa) y de volver a explicarlo una vez más, porque quienes preguntan o quienes confrontan están en donde nosotros estuvimos antes.

La función está como mejor no vayas.
Es feminista.

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