sábado, 2 de septiembre de 2017

Deseos.

A veces miro fijo mis fotos, las miro por mucho rato y empiezo a repasar todo lo que hay en ellas.

Lo que recuerdo que había antes y qué pasó con eso después.

Miro mi pelo, lo comparo con el de ahora, me imagino qué pensaría esa Majo de cómo me veo ahora.

Miro mi sonrisa, recuerdo si es genuina, si fue porque pintó.

Pienso en quien la sacó, en su voz ese día, en lo que sé de esa persona hoy.

De la ropa recuerdo todo, su origen, si la tengo, si me quedaría si la tuviera. Si la usaría si la tuviera.

Me ubico todo lo posible en ese momento y casi siempre lloro. Lloro porque quiero o porque no quiero volver ahí.

Porque claramente las fotos encierran todo tipo de momentos.

Igual reconozco el trasfondo de cada momento, a donde caía todo cuando había calma.

Tengo la teoría de que la gente da mucho por sentado eso, tener un hogar que te espera en las calmas después de las caídas en los momentos malos.

Todos los días quiero volver a esos días en los que en mi casa había vida.

Aún consciente de todo lo que no había y de lo negativo que ahí vivía, aún así lo quiero.

Quiero tener eso de nuevo y sé que no puedo, pero ¿y qué?

Cuando la gente te pregunta lo que querés, nunca quiere escuchar la respuesta real.

Lo que queremos casi siempre no se puede, para mí es sano decirlo, llorarlo, después hacer lo que puedo, yo qué sé.

Pero me permito decir que quiero volver, que quiero revivir gente.

También, entre ellos, quiero revivirme a mí.

La función está como mejor no vayas.
Y desea.

lunes, 21 de agosto de 2017

Coágulos.

Silencio
El espacio donde estamos vos y yo
Donde muero

Oscuro
No te veo pero sé que estás ahí
Donde muero

Intento
Estar de pie pero no puedo

Son los huesos desplomándose

Las heridas abriéndose

La sangre tapando todo aquello
que se niegue a morir

O a vivir

En este rincón tan nauseabundo como mi piel
Tan podrido como mi alma
Tan vivo como mi menstruación

Coagula
El espacio donde estamos vos y yo
Donde vivo

La función está como mejor no vayas.
Viscosa.

sábado, 29 de julio de 2017

Vómito de libertad.



La idea de libertad es una de las que más nos engaña. Tendemos a creer que alcanzarla es como atravesar la puerta de una jaula o como desprender un candado y que se caigan todas las cadenas. 

Sin embargo liberarse se parece más a estar enyesado de pies a cabeza hasta que en determinado momento se quiebre el yeso como la cáscara de un huevo cuando nace un pollito.

El cuerpo que vivía dentro no se ha movido jamás, los ojos no han visto la luz, la voz ya no se hace eco dentro sino que se pierde en el aire y es necesario subirla incluso para oírse a sí mismo.

La piel está repleta de costras, mugre, algodón, sudor, orina y todos los desechos que son restos del tiempo de encierro. 

Liberarse implica también darse cuenta de todo eso y emprender el camino de quitárselo de encima.

Pero mientras tanto hay que vivir.

Todos los días me planteo si no es mejor esforzarme por reconstruir ese yeso y quedarme ahí dentro hasta morir.

Por el dolor que me produce intentar moverme forzadamente y la frustración de no saber mover muchas partes de mi cuerpo. 

Por el miedo de que hablar más fuerte atraiga más depredadores, aquellos que se conforman con un corte superficial que haga caer alguna gota de mi sangre para alimentarse.

Por la incomodidad de sentir la brisa tocarme la piel, esa que no sabía que existía, de la que apenas conocía el sonido que se oía desde adentro  ni tampoco sabía de su naturaleza.

Porque a esto que le llaman aire puro no lo sé respirar, conozco mucho mejor el hedor de la podredumbre que se hizo a mi alrededor en ese yeso que por muchos años fue mi casa.

Porque tengo que volver a aprender a hablar y no logro hacerme entender usando nada de lo que ya sé.

El tiempo no alcanza, todo se mueve muchísimo más rápido que yo y no puedo alcanzarlos.

Me siento ridícula diciendo en voz alta la cantidad de cosas que me maravillan de este mundo que apenas voy conociendo, que es de otros y nunca estuvo hecho para mí.

Me siento ridícula porque parece que soy la única y que no voy a estar en mi lugar jamás, mi lugar estaba en el encierro.

Siento que me quieren robar todo, desde la voz hasta la identidad, porque nada es mío, todo es de ellos, no tengo la oportunidad ni de tenerme a mí.

Ni lo que diga de mí tendrá validez si no lo dicen ellos, estaré viva mientras lo digan ellos, no podré terminar de morir hasta que lo decidan ellos.

Siento que tengo que irme todo el tiempo, de todos los lugares en los que estoy, porque nada de todo esto me corresponde, el único que me pertenecía era dentro de aquel cascarón aunque de alguna manera desde fuera les pertenecía igual a ellos.

Construyo y desconstruyo todo lo que recuerdo, lo desmenuzo hasta el último nivel y aún más allá. Busco construirme a mí misma mientras aprendo sobre este cuerpo, esta voz y esta podredumbre que es mía. 

Porque no estaré dispuesta ni a ocultarla ni a limpiarla ni a olvidarla, la guardo para tirársela en la cara a aquellos a los que en lugar de yeso les dieron caminos para caminar.

Sin embargo, todos los días me levanto, trato de hacer cosas, de avanzar, de hablar con la gente, trato de vivir, con todos esos miedos, enfrentándolos a cada segundo, me muevo con todo eso conmigo.

Desconfío de aquellos que hablan de esa libertad que es como un poder en un juego, porque tengo miedo de que la hayan basado en todos los demás.

La función está como mejor no vayas.
Vomita.

lunes, 26 de junio de 2017

A uno de mis peores miedos.

No es necesario decirte hola,
convivimos hace mucho tiempo
sin separarnos ni un momento.

No quiero preguntarte nada
porque sé absolutamente todo,
te conozco mejor que a mí.

Me desafiás
¿Por qué te escribo entonces?

Algo quiero confesarte
no sé si a vos o a mí.

No pretendo eliminarte
y sé que no te irás.

Incluso si pudiera echarte
sé que regresarás.

Quiero decirte gracias
porque en todo este tiempo
me he refugiado tras tu negro
tras tu oscuro caparazón.

Pero ya no lo necesito
no decidirás por mí

Como sé que te quedás
te apronté un lugar aquí

Podrás convivir con mi miedo a salir a la calle
También con el de quedarme sola
Convivirás además con mi temor a morir.

A todos aquellos a quienes ya les escribí
que tras su dura coraza
he dejado de vivir.

La función está como mejor no vayas.
Caminando.

lunes, 5 de junio de 2017

Andá que yo te miro.

En Mercedes me siento muy segura caminando sola a cualquier hora.

A cualquier hora, igual a las 3 de la mañana. 

Salvo que vaya detrás de mí un hombre, hago maniobras rarísimas para perderlo y para comprobar que no me sigue.
Si lo compruebo, como ha pasado, entro en pánico y me apuro si estoy cerca de mi destino o me termino metiendo en cualquier lado.

En ciudades que no son la mía, si es de día me abstraigo pila con los auriculares, pero mismo principio, si somos solamente dos en la calle tengo que esquivarlo.

De noche en otras ciudades trato de distraerme con la música pero estoy bien alerta y sí, otra vez más, igual que antes hago maniobras y cosas para fijarme.

Independientemente de eso, en todos los lugares en los que estoy tengo estudiado por donde me puedo ir si alguien se me acerca demasiado insistente, en qué lugares me podrían acorralar y quedaría en un punto ciego para los demás, en qué partes me podría quedar encerrada y que no me oyeran.

Y esquivo, todo el tiempo esquivo.

No es que nací perseguida, es que después de muchas experiencias horrendas mi mente hace cálculos permanentes, porque cuando ya estoy en el horno me paralizo y ahí ya nada depende de mí.

Hace poco, escuchando una canción muy random una frase me sonó a algo que me pasaba cuando era chica, cuando mi madre, mi abuela o algún adulto de cuya casa me estaba yendo de noche me decía que me fuera tranquila porque se quedaba en la puerta y me iba mirando.

Andá que yo te miro.

Alguna que otra vez me daba vuelta cuando era mamá o mi abuela, como para saludar o decir algún chiste, pero la mayoría de las veces no, me largaba sin mirar atrás.

Y me iba tranquila mientras sabía que iba en su ángulo de visión, a veces lo iba llevando consciente pero las más de las veces arrastraba esa seguridad hasta donde llegaba.

Me estaban cuidando con la mirada.

Y yo que soy de analizar absolutamente todo, sé que en verdad no tiene mucho sentido práctico, ¿qué cosa concreta que me fuera a pasar podría evitarme que me miraran de lejos?

Y yo que soy de reanalizar absolutamente todo, me he dado cuenta con el tiempo de que sí, de que se evitaron muchas cosas, porque muchos tipos siempre aprovecharon cuando nadie estaba mirando.

Así que a veces, ahora, muy lejos de mamá y mucho más lejos de mi abuela que ya no está, me concentro cuando estoy nerviosa y pienso que me miran y que estoy segura.

También ahora, pensando me doy cuenta de lo importante que es que estemos mirando, todos a todos lados porque muchas cosas no podremos evitar mirando desde lejos, pero podemos amedrentar a varios oportunistas solo con mirar con atención.

La función está como mejor no vayas.
Atenta.

lunes, 29 de mayo de 2017

Hasta el último atardecer

Allá donde nunca estuve
donde jamás respiré
donde solo algún viento pasó.

Allá iré a buscarme.

Buscaré un poco de agua
para saciar mi sed
y para reflejarme.

Haré un refugio,
haré un hogar.

Y todo esto repetiré,
hasta el último atardecer.

domingo, 28 de mayo de 2017

Miedo.

Miedo
Tengo miedo
Y parece ser mi culpa

Culpa.
Ser víctima
y tener miedo de volver a serlo

Ser una víctima eterna
atada por el miedo

Encadenada
y no en cualquier lado

Encadenada
directamente en las heridas

Para que cada intento de salida
Duela y sangre
Sangre y duela

Encadenada y anudada
por cada comentario que escucho al pasar
por los chistes de abuso que escucho decir
por cada noticia que leo decretar
que ella se lo buscó

Y parece ser gracioso
de alguna manera
parece ser grosero
de alguna otra

Pero de ninguna manera parece
que se entienda todo este miedo.

La función está como mejor no vayas.
Porque tiene miedo.
Pero respira profundo y va.

jueves, 25 de mayo de 2017

Heridas.

Y si solo fuera un vacío,
un espacio para llenar,
preferiría quedarme vacía,
antes que entregarme y naufragar.

A la venta no estoy.
Solo me permuto por un alma libre.

Y una mente blanda,
lista para explotar.

Creo que solo soy un vacío.
Para completar un hueco.
Tengo abiertas las heridas,
y de sangre me lleno.

sábado, 20 de mayo de 2017

¿Dónde están?

El buen día no dicho.
El mate no cebado.
El bondi no tomado.
El boleto no sacado.
La tarjeta no marcada.
El jornal no trabajado. El almuerzo ni hecho ni cocinado.
Ni servido ni devorado.
El saludo no dado.
El beso ausente.
El abrazo sin brazos.
El llanto sin lágrimas.
Una ubicación que no está.
Una verdad silenciada.
¿Dónde están?

La función está como mejor no vayas.

domingo, 14 de mayo de 2017

Abrazos sin brazos.

La sensación de un abrazo es una que en algún punto todos conocemos.

Ya sea por fundirse en los brazos de un ser querido, por tener "bajo tus alas" a otro ser querido o por abrazar con la mirada o con palabras cuando no se puede o no se quiere estar tan encima.
También con personas que no son seres queridos, abrazos que son de personas que conocemos poco, pero que son porque sí.

En algún punto de todos estos todos conocemos esa sensación de complicidad entre dos personas cuando se abrazan.

Esa unión.

Como buena nostálgica vengo a hablar de los que queremos y no podemos dar.

De la misma forma que tener sed y no tener nada que beber o hambre y nada que comer, así la necesidad del abrazo de una persona en particular, la sensación clavada en el pecho.

Los abrazos tienen muchas cosas en común, pero no son reemplazables.

Cuando queremos abrazar a alguien que ya no está es una sensación que no se va jamás

Cuando me despierto de haber soñado con mi abuela siempre digo "Pucha, cómo no me dí cuenta de abrazarla".

Porque no será lo mismo, pero habría engañado un rato a mi mente y por un cachito aliviaría la puntada en el pecho.

Aunque sean unos abrazos sin brazos hechos en la imaginación. 

Yo sé que no estás y que no puedo estar con vos y abrazarte.

Pero medio como el tipo de la radio de Tabaré Cardozo, ya sé que no pero yo estoy ahí.

La función está como mejor no vayas.
Sabe que no, pero está ahí.

domingo, 23 de abril de 2017

Pieles.

Si hubiera un suspiro
o un poco de tu aliento
recorriendo mi cintura
habría algún acierto
tendría razones muchas
para agitar esta agua
para envolverme en tu piel
y provocar ese suspiro
una brisa de calor
sonando como un tren
viajando por las rieles
tejidas en mis pieles
y en las capas que se abren
cuando suspirás así.

La función está como mejor no vayas.
Hojaldrada.

domingo, 9 de abril de 2017

Humillación y poder

Para un montón de gente parece ser difícil reconocer un montón de las relaciones de poder de las que forma parte.
Casualmente suelen ser aquellos que están en el lugar que tiene la sartén por el mango.
Reconocer que estás ejerciendo un poder sobre otro u otros que te fue dado muchas veces porque sí, por la estructura que tiene la sociedad que te pone por encima, parece ser difícil porque hacerlo implica una responsabilidad.
La responsabilidad de no abusar en el caso de que la fuente de poder sea por ejemplo que sos superior en la jerarquía del trabajo y la de no hacer uso en el caso de que la fuente de poder sea por ejemplo que sos blanco o que tenés plata.
El tema con asumir esa responsabilidad es que, como el que maneja la sartén pocas veces quiere ceder cosas, si seguís actuando de la misma manera tendrás que lidiar con la culpa.
Entonces es muy fácil encontrar gente con plata que dice que nunca ha ejercido ningún poder sobre un pobre, aunque podamos verlo claramente haciéndolo, y que se considere una muy buena persona respecto a los demás. Si esta persona en cuestión reconociera la relación de poder y se mantuviera actuando de la misma manera entonces debería lidiar con la culpa y ya no podría considerarse como la buena persona que cree que es.
Muchas otras veces, como el abanico de cosas de las que hablo es muy amplio, la persona en cuestión puede saberse responsable y abusadora pero de todas maneras le importará no reconocer la relación de poder. ¿Por qué? Por su reputación.
Hay un ejemplo claro de esto que es la relación que se tiene con las personas que venden cosas en la calle o que están pidiendo, ya sea una moneda, algo para comer, lo que sea.
Existe una fantasía de que ese es el camino fácil del pobre porque es vago. Es decir, el pobre no quiere trabajar y quiere vivir de otros.
Sobretodo quería centrarme en la parte de lo "fácil".
Todo aquel que crea que lo es pedirle a desconocidos comida porque tenés hambre, plata para comprar cosas básicas (que puede ser también comida, claramente), ropa porque tenés frío, un champión porque el que tenés está hecho bolsa, cosas que podés querer que no son básicas pero que te ayudan a aguantarla como un cigarrillo, alcohol, lo que sea, es porque claramente nunca ha tenido que hacerlo ni le está saliendo ponerse en el lugar del otro (si es que intenta).
Antes de seguir, sobre el punto de las cosas que ayudan a aguantar, es curioso que sea tan fácil de entender cuando cualquiera dice que no puede dejar de fumar porque le calma los nervios, porque no puede con el estrés, porque es muy difícil el tratamiento para dejarlo, si nos quedamos solo con el cigarrillo, pero que mágicamente sea tan complicado de entender que para el estrés y la vida que lleva una persona que está en una situación en la que no tiene prácticamente nada lo que puede significar fumar. Lo mismo se puede pensar con el alcohol, con drogas, lo que sea.
Volviendo a lo que hablaba, tener que ponerse en la situación de pedirle a un desconocido así (a muchos conocidos también, pero especialmente al desconocido), es de las humillaciones más grandes que conozco.
Vos, persona, con hambre, con frío, con calor, con una casa hecha bolsa en el mejor de los casos, tenés que pararte adelante de otro, que tiene lo que vos necesitás para saciar una de las necesidades que tenés y que vos no tenés los medios para hacerlo.
Tenés que olvidarte de que tenés dignidad, olvidarte del amor propio, de lo que sea que te impida humillarte, para acercarte y pedirle.
Vas a tener que explicarte, porque no te van a dar porque sí, van a evaluar a ver si lo que vos decís les convence y capaz, si te aprueban, te darán algo.
(Por supuesto queda fuera de la ecuación el caso en que la persona a la que le están pidiendo no tiene o no puede dar)
Ellos, a los que te arrimaste, tienen la sartén por el mango, tienen el poder de darte o no darte en este momento, y vos tenés que ser todo lo que ellos quieran que seas para que te aprueben.
¿Qué es lo que quieren que seas? Que no te acerques demasiado, que no los molestes, que si lograste que te escucharan que los respetes, que no te enojes, que te conformes con lo que sea (hablé de esto hace mucho en http://estacomomejornovayas.blogspot.com.uy/2016/06/los-pobres_1.html), y una lista infinita de cosas que varía en el tiempo y según la persona que te harán un "buen pobre".
Un pobre merecedor de que te den algo, de que te compren alguna de las cositas que vendés y se queden con la conciencia tranquila aunque te hayan despreciado y te hayan humillado, aún habiéndote dado algo, porque no te trataron como una persona igual que ellos.
Porque, sos igual, aunque ellos tengan cosas y vos no, si los pasa un camión por arriba a los dos, mueren ambos y va a correr la misma sangre.
La cuestión es que tenía que sacarme esto del pecho, para que reconozcan el montón de mangos de sartenes que tocan por día y que se hagan responsables.
Una vez más, el abanico es muy amplio y yo elegí hablar de un detalle que es del que sé, pero son muchísimas más las otras sartenes y hay que ser conscientes de que también podemos estar siendo fritos en un sartén y tener el mango de otra en la que se están friendo otros.

La función está como mejor no vayas.

domingo, 2 de abril de 2017

Desenamorarte.

No hay horas ni hay tiempo
no encuentro el desconcierto
que tuve hace unos días
aquel día que te conocí.

Aquel día que no estabas
y de repente empezaste a ser.

Aquel día refrescaba
a los borrachos de poder.

Dijo el hombre que vendía
redes para fracasar
que no era fantasía
que nos íbamos a quemar.

¿Dónde es que están tus ojos
cuando me quiero dormir?
¿Dónde está tu desparpajo
cuando me quiero morir?

Mil luciérnagas mugrientas
mil mariposas arrugadas
en un altar sacrificadas
en honor a mi fracaso.

Al ocaso, al mediodía
a lo mejor de mi vida
una mujer perdida
gritando con la boca vacía.

¿Dónde cuernos estás?
¿Dónde están tus ojos?
¿Dónde fuimos?
¿Hasta dónde quisimos?

Quiero irme
quiero anclarme
quiero desenamorarte.

La función está como mejor no vayas.
Sutil.

Deseos.

Quiero saber de todas esas cosas
aquellas que no han sido escritas
el aire las lleva en cada mañana
y las entierra en sal marina.

Quiero saber y poner en altavoz
las palabras de los que silenciaron
sus bocas sangraron al explotar sus lenguas
sus cerebros se quemaron
se escurrieron por sus oídos.

Quiero aprender las lenguas más antiguas
hablarlas hasta el hartazgo de mi propio nombre
cantar hasta que mi garganta haga ecos
juntar los pedazos de mis miedos.

Quiero querer dejar de exprimir las historias
hacerlas fantasía y devolverlas a la realidad
vomitarlas y comerlas con vajilla de plata
saborear la amargura toda una vez más.

Quiero inducirte el sueño despacio
y que después de dormirte no precises despertar
hay milenios tranquilos, hay otros atrapados
en los ojos que tienen lo que yo quiero gritar.

La función está como mejor no vayas.
Deseo.

miércoles, 29 de marzo de 2017

Idea incinerada.

Murió en mis ojos una idea
murió y yo no la quise salvar
mis manos gritaban: ¡que perezca!
mis pies la querían pisotear.

Su música era una carcajada
de fondo tenía un llanto ahogado.

Buscador de amo un esclavo
arrastrando sus amadas cadenas.

A su encuentro envié todas mis bestias
quería que entera la despellejaran
que por completo su piel sangrara
y llenara los espacios con amnesia.

¿Quién? ¿qué? ¿cómo? ¿cuándo?
no sé por qué estoy peleando
dulce y triste, vulnerable idiotez
¿está todo podrido no lo ves?

Fuego es lo único que quiero
fuego para recomenzar
fuego que los desaparezca
y volvamos todos a escapar.

martes, 21 de marzo de 2017

Amarga poesía.

Aquello que no está en verso
que tampoco suena bien
que no armoniza con un beso
es poesía, yo lo sé.

Aquello que no ilumina
y en ningún momento brilla
que simplemente es
es poesía, yo lo sé.

Eso empapado de sudor
y de lágrimas secas cubierto
estoy convencida de cierto
que a veces se trata de amor.

Pero son muchas más las veces
que es lo que está en las sombras
gritando nombres
vomitando sangre
y bebiendo bilis.

Y se siente muy adentro
pero quema la piel por fuera
deja ceniza en las ojeras
colma todo con dolor.

Sé muy bien
que la poesía tiene sabor a hiel.

La función está como mejor no vayas.
Amarga.

viernes, 17 de marzo de 2017

Por ser mujer.

Hay un concepto sobre la violencia de género hacia la mujer muy discutido: el de que es ejercida hacia ella sobre la base de ser mujer.

Normalmente son discusiones muy complejas, esto es por diferentes razones. Primero, la mayoría de las veces uno no conoce las historias completas y lo conocido son noticias o chismes; segundo, el medio no es siempre el mejor, en redes sociales o bien porque no hay espacio suficiente para expresarse o porque bajo el escudo de que no te conozco puedo no escucharte o insultarte; tercero y último, nos han enseñado una batería de cosas que no hacen más que justificar a los hombres en esa violencia y a culpabilizar a las mujeres por provocarla.

Entonces estamos en una lucha cultural en la que queremos remover las bases de todo lo que nos han enseñado y, admitámoslo, es difícil pararse en ese temblor.

Este tipo de violencia puede ser ejercida de muchas maneras diferentes, yo quería referirme específicamente a lo que es el acoso y el abuso sexual.

No es nunca justificable ni es nunca culpa de la víctima de acoso o abuso. NUNCA.

Sin embargo, basta mirar comentarios en cualquier noticia o lugar donde se hable del tema o escuchar comentarios de la gente: se comprueba que el tercer punto del que hablaba hace un poquito vive y lucha.

Lo más importante es que nosotras también vivimos y luchamos. Luchamos también por aquellas a las que les quitaron lo primero.

Hay una fantasía que tiene mucha gente sobre el acoso o abuso por parte de un desconocido, sobre lo que consideran que lo provoca. Que la víctima estaba vestida de determinada forma que se dice que es provocativa (digo así porque el concepto de ropa provocativa me desagrada, implica que cuando una mujer se viste de determinada forma es para provocar a uno o a todos los hombres), que anda a determinada hora que quien opina considera inadecuada (es muy importante que es inadecuada para esa persona, en verdad no existen tales horas) o que está intoxicada con alcohol o alguna droga.

Si bien esos factores pueden estar presentes, no significan nada porque de NINGUNA MANERA sirven de justificación para nada.
Lo cierto es que hay una amplia cantidad de casos en los que la víctima está vestida de una forma que nadie diría que es provocativa, en una hora en la que cualquier persona circula y no ha consumido ninguna sustancia.
Sin embargo un desconocido puede creer que está bien tocar a la mujer en cuestión, hablarle al oído, perseguirla, amenazarla, acosarla o abusar de ella.

Esto que acabo de hacer se puede hacer con cualquiera de las excusas que se ponen al acoso o al abuso. Es decir, no se pueden usar como tales porque de esa manera no existiría la cantidad de casos que existen con la ausencia de ellas.

Lo único que sí queda presente, al final, es un hombre acosando o abusando de una mujer.

Otra cuestión es la separación de los acosos y los abusos de mujeres adultas o adolescentes de los que reciben las niñas. Si bien yo entiendo la separación natural por las cosas que no tienen en común, sobre el tema que planteé al inicio, considero que no deberían separarse.

En estos casos, nunca están presentes los factores que la gente utiliza de excusas; claramente nadie culpa a una niña de ser acosada o abusada (si alguien lo hace, está a un nivel de imbecilidad que no puedo razonar). Sin embargo, sí se culpa a los padres; que por qué no sabían con quién estaba la nena, que por qué no le enseñaron qué cosas permitir y qué cosas no, que qué estaban haciendo en ese momento.

El acoso o el abuso a una niña puede suceder en el descuido de sus padres, cosa que tampoco de ninguna manera lo hace justificable sino, en mi opinión, más despreciable porque es aprovecharse del exceso de vulnerabilidad.

De todas maneras, lo cierto es que un montón de estos casos con niñas son por parte de gente que forma parte de la familia y por ende gente en la que confían los padres. Es decir, se aprovechan de esa confianza, lo cual de por sí voltea la mayoría de los factores del discurso de las "razones" con las que quieren explicar esos acosos y abusos.

Además, al igual que en los casos de adultos se deja de analizar el asunto porque el victimario es un violador, en este caso es diciendo que el abusador es un pedófilo, un enfermo mental. En ambos casos, personas que están trastornadas.

Es casi como si fueran todos casos aislados, como si no tuvieran nada en común ni entre sí ni con el resto de la violencia de género en distintas edades.

Sin embargo, tienen muchas cosas en común. Y siempre está presente un hombre creyendo tener poder sobre una mujer.

Un poder que le da el patriarcado y que se reafirma cada vez que sale a la luz un caso y la gente opina a favor del victimario y destroza a la víctima.
Cada vez que se lo hacen a una, se lo hacen a miles más que están viendo y tienen miedo a hablar.
Se destroza por anticipado la capacidad de defenderse de potenciales víctimas que saben cómo serán vistas si abren la boca.

La función está como mejor no vayas.
Está.

sábado, 4 de marzo de 2017

Burbujas.

Hay milenios
fluyendo entre segundos
para gritar en sus rincones
para correr en este cielo
viviendo entre silencios.

Hay segundos
escurriéndose despacio
para susurrar muy suavemente
en su vuelo por los suelos
muriendo en sus propios gritos.

Y yo
camino entre las piedras
me quemo con mis huellas
tengo en mis ojos cenizas
que me hacen tropezar.

¡Sal venenosa!

El mar con sus olas me atrajo
hipnótica su espuma era
estando dentro como en un abrazo
tal como flor de primavera
se abrió y quedé encerrada
mis ojos por fin se limpiaron
y vieron cómo mis últimos suspiros
en un par de burbujas se alzaron.

La función está como mejor no vayas.
Salada.

jueves, 2 de marzo de 2017

Almas.

Bailar
Batir el alma
La que se pasea en el cuerpo.

Tocar
Acariciar el aire
Ese que tiene ritmo propio.

Y tu boca
Que suspira y respira
Respira bocanadas de fuego.

Fuego
Que se crea de la nada
para ir a derrumbarlo todo.

Para ahogarlo todo en un mismo pozo
Ese del que resurgiremos
Del que beberemos
Almas

La función está como mejor no vayas.
Yendo.

sábado, 25 de febrero de 2017

Huir.

Huir
De todo aquello que nos encierra.

Escapar
De la jaula que nos limita.

Romper
Aquello que ya no sirve.

Reconstruir
Pero no pegar piezas.

Hablar
Gritar si es necesario

Y dónde vas
A dónde va ese grito

Divisar
La salida en este rito

De iniciar
Un rito de comienzo

Nacer
Renacer y todo nuevo.

La función está como mejor no vayas.
Recién nacida.

lunes, 20 de febrero de 2017

Una tertulia permanente dentro de mi propia mente.

Me debato permanentemente.
No sé de qué otra manera estar, no sé cómo estar un minuto sin cuestionar lo que estoy pensando.
Analizo todo el tiempo lo que tengo en la mente, lo cambio, lo enriquezco, lo descarto, lo reemplazo, lo que sea pero es todo producto de mi análisis.
Después me cuesta hablar "cortito" porque cuando un tema me parece que entra a colación tengo hilos de pensamientos súper largos que hacen mi opinión, tengo análisis sobre análisis sobre análisis de mis experiencias y de las que me han contado otros.
Es quizás un vicio de un tiempo en el que estuve demasiado tiempo sola pero aprovecho mucho cuando encuentro alguien con quien me siento cómoda hablando y pido perdón cada dos por tres por si hablo demasiado.
Mi mente nunca está callada y la mayor parte del tiempo son todos mis yo discutiendo, conversando, cantando o gritando. Sé que no se callan ni cuando estoy dormida porque los momentos de conciencia que tengo antes de despertarme pero sin estar soñando son una conversación de todas las Majos, una tertulia permamente dentro de mi propia mente.
Me debato permanentemente porque soy bastante consciente de ser una enorme contradicción, cosa que mientras más pasan los años más confirmo que es exacto lo que más tengo de ser humano.
Y yo qué sé si puedo callar ese debate, no quiero que me las arrebaten.
Creo que el día que me muera cada voz irá por su lado a penar en cualquier lugar hasta que con otras formen alguna otra alma.
Porque todas ellas creo, esa exacta combinación de ellas, es el código único de barras de mi alma.

La función está como mejor no vayas.
Se debate permanentemente entre que mejor no vayas
y entre que mejor te des la cabeza contra esa pared.

domingo, 12 de febrero de 2017

Correr.

A veces solamente quiero pensar
para dejar de escapar
para quedarme quizás
para parar
acá
para seguir
para caminar más
para arrancar a correr
a veces solamente quiero correr.

La función está como mejor no vayas.
Con viento en la camiseta.

sábado, 4 de febrero de 2017

¿Después qué?

Me gusta ponerme un vestido en enero
también ponerme un short si pintó
salir a caminar por donde sea si hay ganas
quedarme en casa si es mi elección
poder demorarme como hacen ellos
volver tranquila pateando piedritas
sin preocuparme por si alguien cualquiera
se cruza conmigo y ve oportunidad
de hacer mi camino un poco más turbio
o terminarlo ahí ya que está

No me gusta ser libre solo con alguien al lado
solamente cuando alguien me puede acompañar
No me gusta escucharte decir qué te gusta
que te acerques a invitarme nada
que me obligues a aceptar la invitación
que ignores todos esos no
que te aproveches de esta situación
en que estoy muerta de miedo y vos no

Pensando dan ganas de ignorarte del todo
de los derechos que tengo vivir de una vez
pero es tan difícil si al intentarlo
venís y mostrás la medida de tu poder
que va por encima de esos derechos
que los vulnera por completo
Dan ganas de explotar toda esta rebeldía
porque es increíble que no pueda poder

Pero me avasalla la preocupación
de que mañana me toque
de que me pase algo

Y si me matan
¿después qué?

La función está como mejor no vayas.
A veces.

viernes, 3 de febrero de 2017

Uruguay no, Montevideo.

Nací en Mercedes, capital del departamento de Soriano en la República Oriental del Uruguay (que lo diga siempre así es culpa de que en la radio siempre lo decían así todo seguidito) y desde que tengo uso de razón fui consciente de que la mayoría de las cosas tenían que pasar por Montevideo.

Desde pedir un permiso para hacer una salida en el liceo hasta trámites de adulto (cosas serias ¿vió?), pasando por compras particulares y blablá.

Mucho blablá.

Uno crece con eso y se acostumbra a que hay que mirar para el sur y al medio casi siempre que quieras hacer algo, hasta se convence de que tiene que ser así.

Me encontré a mí misma convencida de esto.

Sin embargo bastó que creciera un poco para ver y sentir lo ineficaz de un montón de procedimientos que "tienen que pasar" por ahí o decisiones que sólo pueden ser tomadas allí por gente que no estoy segura si alguna vez pisó Soriano por ejemplo.

Más allá de todo esto, aunque mucho tiene que ver, hay otra cuestión que es que la realidad que se vive en la mayor parte del interior es muy distinta a la de Montevideo (a veces bastante diferente entre sí, pero con más cosas en común muchas otras veces).

Entonces particularmente resulta molesto como las cosas de uruguayos o de Uruguay en general demasiadas veces son pintadas con cosas de la capital y chau.

Que si no fueran realidades tan diferentes quizá no sería un problema porque quedaría todo pintado pero dada la diferencia me parece importante que se haga mención de cómo es todo el resto.

Es irritante no porque cada vez que se hable de un país uno tenga que hablar de todo a la misma vez, yo le he hablado a extranjeros de mi país contándoles muchas más cosas de mi ciudad que es de donde conozco más, pero dada la conversación uno tiende a llegar a contar cómo son otras partes o las diferencias más notorias que hacen los contrastes.

Nunca me encontré diciendo en Uruguay todo es así o asá refiriéndome a algo que sea de Mercedes y que no esté convencida que pasa en la mayor parte del país.

En realidad puedo entender por qué el capitalino se acostumbra a hablar así, si en todos lados lo único que realmente es visible siempre es su ciudad.

Porque en realidad es esa la sensación que me molesta y me hace discutir, más allá de la centralización que se abre de a poco cada vez más (que siga y siga) y de la cantidad de cosas que sé que cuando era chica allá no se tenía al alcance y ahora sí, es la de sentirme invisible.

De todas maneras puedo ser consciente de que como hay muchas cosas que siguen estando muy centralizadas sería coherente que la noticia a nivel nacional de ese tema esté fijada ahí pero creo que los temas en los que pasa eso son bastante pocos.

Para todo lo demás si me vas a dar una noticia de Montevideo sin considerar a los demás yo esperaría que digas "tal cosa en Montevideo" y no "tal cosa en Uruguay", porque sí, estamos en el mismo país, pero estás mirando un pedacito nada más.

Por el otro lado también si vas a hacer algo de carácter nacional, lo que sea, también tiene que tener de todo el país, sino es capitalino, de la zona metropolitana, del sur del país porque puede incluir los departamentos más cercanos, pero nacional no es.

La cosa es que si hablamos de cosas que pasan en Montevideo, que un montón pasan solamente ahí, yo prefiero escuchar que son montevideanas, cosas típicas montevideanas, pero no uruguayas que me dejás al resto del país afuera.

Y más allá de toda la gente que esté amontonada en el rinconcito que es la capital, no deja de ser eso, un rinconcito en todo el país.

La función está como mejor no vayas.
No es invisible.

jueves, 2 de febrero de 2017

Mijita.

En determinado momento de mi vida, no tengo muy claro bien cuándo (tal vez si pienso sé, pero qué importa), empecé a preocuparme por referirme a la gente con algún nombre que ninguna otra persona use de manera que cualquier mensaje mío no necesitara firma.

Es decir que bastara con la forma en la que iba dirigido el mensaje.

En principio parece bastante bolazo especialmente porque la mayor parte de los mensajes que mandamos son escritos por medios en los que todos tenemos "la misma letra" pero de primera mano puedo decir que funciona.

Llamar a alguien de una manera en la que ningún otro lo haga hace únicos los mensajes y si además uno se conoce y observa lo suficiente hay formas de escribir que caracterizan a las personas.

Basta pensarlo un rato para ver que en realidad tenemos una especie de letra distinta en cualquier medio virtual.

Una letra que incluye desde el medio que elegimos para enviar el mensaje, la elección o no de incluir emoticones, imágenes o algún gif, la hora y el día en que se envía también.

Estoy convencida de que si borráramos los remitentes podríamos reconocer la letra de las personas que conocemos en los mensajes.

En otro momento determinado de mi vida (este sí no lo tengo claro por más que piense), empecé a dejar de referirme a la gente con nombres que otras personas no utilizan.

Darme cuenta de esto me recuerda que tengo que retomarlo.

Pero más importante me recuerda que nadie se refiere a mí como Mijita y que si recibiera un mensaje repentino sabría que es ella, la única que me decía así.

Y no quiero que nadie lo haga, era parte de su letra.

De esa letra torpe y con muchas faltas de ortografía propias de quien no pudo terminar la escuela para ir a trabajar y de esos mensajes de texto que llegó a enviar y que había que descifrar o directamente llamar.

Además no me refiero a nadie más como Mamita y si envío mensajes hablando así si me escucha me gusta pensar que sabe que soy yo aunque no quede nada de la nieta que se quedó acá cuando su mente se nubló y que no pudo despedirla como la gente cuando también se apagó.

Pero Mijita y Mamita con estas voces y estas letras habrá siempre solamente dos.

La función está como mejor no vayas
Con su propio trazo

miércoles, 1 de febrero de 2017

Zoológicos de humanos.

Durante toda mi infancia y adolescencia fui muy pocas veces a comer en algún lugar fuera de casa tipo restorán, pizzería o lugares de ese tipo.
La mayoría fueron casi terminando la adolescencia (si determinamos su fin al terminar el liceo) con amigos.

Entre cada una de esas veces siempre pasó el tiempo suficiente como para que no me habituara y realmente siempre sentí que había una dinámica que no terminaba de entender.

No obviamente sentarse en una mesa a comer con gente sino la de pedir, pagar, qué hacer, qué no y blablá.

Muy probablemente esa sensación haya sido aumentada porque la gente que me acompañaba se manejaba mejor que yo por haber ido más veces pero eso es otro asunto.
Además de que en algún momento cuando estábamos mejor comprábamos algunas pizzas en mi casa pero normalmente las pedíamos y en casa la dinámica era la misma que para comer un guiso obviamente.

Después de que pasaron varios años y tuve la oportunidad no solo de ir más veces sino de hacerlo en más locales y ciudades diferentes entendí un poco ese conocimiento que se me perdía, que parece tan obvio y que se aprende con la experiencia sobre cómo comportarse allí.

Lo interesante no es eso que pasó después sino lo que me pasaba antes y que aún a veces me pasa cuando me distraigo y mi mente como que quiere rememorar estados anteriores.

Esto es que, como la mayoría de estos locales tienen ventanales, los miraba al pasar y me daba mucha curiosidad. También hambre (¿a quién no le da hambre ver gente comer?), pero aún con la panza llena o pasando rápido cuando ni tiempo da a eso, sé que me resultaba curioso ver el comportamiento de las personas.

Porque es obvio que la gente se comporta diferente comiendo en público que en privado, como lo hace con todas las cosas.

Existe la posibilidad de que me llamara tanto la atención porque estaba tratando de entenderlo, capaz quería aprender así pero cuando volvía a estar en esa situación volvía a no saber qué hacer.

La cuestión es que en algún momento de todo ese tiempo me empezó a parecer que la gente se mete va ahí para ser observada por los que serán sus compañeros temporales de espacio y por los que pasan por la calle que pueden convertirse en compañeros en otro lugar o en otro momento.

En cierto punto, como dije antes, no se podría observar a la gente comportarse naturalmente porque están casi actuando, pero pasado determinado tiempo se aflojan y se acerca un poco más a su comportamiento natural.

Entonces además de la necesidad del servicio prestado está presente la necesidad de mostrarse y de dar una apariencia hacia los otros, los que los conocen y los que no por lo que es muy difícil que podamos ver algún comportamiento natural puro pero no es de menor importancia el observar cómo se comporta la gente cuando sabe que está siendo observada o sobretodo cuando quiere serlo.

Con las diferencias obvias que pueden haber me empezaron a parecer jaulas de zoológico de seres humanos en donde cada uno elige cada tanto pasar un poco de cautiverio.

Todo esto lo pensé simplemente por no entender qué pasaba ahí adentro pero hoy sostengo que las personas nos dedicamos a aprender a actuar comportamientos y a buscar jaulas para mostrar qué bien nos sale.

Buscando alguna recompensa que nunca llega.

La función está como mejor no vayas.
No vayas.
Nadie va.
Si llegas a ir vas a desentonar.



martes, 24 de enero de 2017

Patriarcado.

Es bastante común que cuando una persona se pronuncia a favor o en contra de algo se le recuerde alguna cosa que dijo que es contradictoria.

En parte está bien porque hay que ser coherente.

Digamos que si ante esta confrontación esta persona hipotética dice que eso es diferente, se enoja o algo por el estilo, no es muy coherente que digamos y además muestra una especie de doble moral.

Una moral para sí mismo y otra para los demás.

Todos estuvimos ahí, estoy segura.

Cuestión que con el paso del tiempo y capaz madurez (o solamente tiempo) uno se va haciendo cargo cada vez más de lo que dice y de lo que hace, entonces cuando estamos siendo confrontados con algo que nos contradice o bien aclaramos haber cambiado de opinión porque somos conscientes de haberlo hecho o bien en ese mismo momento caemos en cuenta y hacemos alguna especie de autocrítica.

A donde quiero llegar es a un caso particular de este tipo de confrontaciones que si bien es bastante amplio en realidad se puede agrupar de una manera bastante clara.

Las personas que son feministas denuncian permanentemente tanto abusos explícitos por parte del machismo hacia las mujeres como otras cosas que pasan más desapercibidas o bien por considerarlas inofensivas o por que estamos acostumbrados.

Cuando se hacen este tipo de denuncias un montón de veces vienen otras personas a confrontarnos con nuestras propias palabras.

En las redes sociales cada cosa que tiramos queda registrada y a fuerza de un link o de una captura es muy fácil traerlo a colación, es así como uno se puede ver enfrentado consigo mismo y sus propias palabras.

Lo contradictorio en este caso, no es el cambio de actitud o de opinión sino que quien lo trae a colación normalmente no es para preguntar por qué sino como una acusación, como una prueba de que lo que se denuncia es hipócrita, vacío o falso, porque en un tiempo anterior se dijo algo diferente.

Es contradictorio porque que en un determinado momento yo diga/haga/piense/justifique/blablá cosas que son machistas porque me parecía natural o me parecía bien y me escucharon personas que asintieron porque también les pareció natural o bien, que en un determinado momento yo no me haya dado cuenta del carácter machista de algo es precisamente la confirmación de que el patriarcado existe y que nos adiestra para que aún siendo sus víctimas seamos sus defensores.

Entonces, si bien es cierto que me contradigo con las cosas que pensé la mitad de mi vida cada vez que denuncio algo de la causa feminista, no es cierto que eso perjudique la causa sino que más bien la justifica.

La reacción coherente a estas confrontaciones, para mí, es la de aceptarlo (no hacerse cargo de lo dicho o hecho nunca hace bien a ninguna causa) y de volver a explicarlo una vez más, porque quienes preguntan o quienes confrontan están en donde nosotros estuvimos antes.

La función está como mejor no vayas.
Es feminista.

miércoles, 11 de enero de 2017

Si tuvieran hambre.

Dicen que no saben qué hacer
Que tienen el derecho
Que no saben de qué serán capaces
Y se justifican ¿con qué?

Con que los supermercados pararán unos días

Dicen que no saben qué hacer
Que no lo pueden tolerar
Que lo agarrarán a palos
Y se justifican ¿con qué?

Con que piensa distinto que ellos.

Dicen que no saben qué hacer
Que cada vez es más
Que terminarán robando
Y se justifican ¿con qué?

Con que tienen que pagar impuestos.

Dicen que no saben qué hacer
Que ojalá los maten a todos
Que los torturen por una sospecha
Y se justifican ¿con qué?

Con que les robaron el celular.

Yo no quiero saber
de qué serían capaces si tuvieran hambre.

La función está como mejor no vayas.


martes, 10 de enero de 2017

El azul de Mercedes.

Repasando los recuerdos que son como películas de Mercedes me dí cuenta de que por la ausencia de edificios en la mayor parte de la ciudad el paisaje siempre está lleno de cielo.
Pero no cualquier cielo, me dí cuenta que hay un tono de azul que solamente lo recordaba de ahí.
Caminando por Montevideo varios días diferentes no vi ese tono de azul.
Repasé mis recuerdos en lugares anteriores y no me acuerdo de haber visto ese mismo tipo de azul.
Hace un par de días pisé Mercedes y estaba nublado.
Incluso llovió.

Hoy fue el primer día en el que tengo un cielo azul para comparar.

Y está ahí.

Es un azul que si me pierdo mirándolo no sé si tengo 25, si tengo 15 o si tengo 5.
Uno que nunca podré dejar atrás.

La función está como mejor no vayas.
A menos que estés persiguiendo tu azul.

domingo, 1 de enero de 2017

Cuenta regresiva en poesía.

Hay un poco de poesía que gotea de mis dedos.
Que se escurre lentamente por el suelo de hormigón.
Hasta que encuentra tierra, que es lo que quiere.
Para fundirse y ser abono, digo yo.
Para enterrarse y pudrirse tal vez.
¿Quién me manda a creer
en mis propias palabras?
No son nada.
Son todo.
Yo.

La función está como mejor no vayas.
Pero si quisieras ir con ella.
Quizás te acompañaría hasta ahí.
Donde no hay miedo.
Pero hay peligro.
De volverte.
Vos.