jueves, 15 de diciembre de 2016

Boomerangs y madrugada.

Hay una creencia generalizada, un dicho popular o yo qué sé de que lo que vos tirás a la vida te vuelve tipo boomerang.

No soy muy partidaria de eso primero porque tendría que volverte exactamente lo mismo lo cual es imposible y segundo porque me he cansado de ver gente que ha tirado una maldad no recibiéndola o lo mismo con bondades de ninguna de las maneras.

Sin embargo hoy me encontré pensando en boomerangs en el 144 después de juntar unos 5 pesos que estaban en el piso.

Totalmente anecdótico irrelevante lo de los 5 pesos pero pasó justo cuando pensaba en que me veo volver a cosas que pensé que jamás volvería.

Qué bueno que vuelva a cosas que soy.

Y llegué a la conclusión de que los verdaderos boomerangs somos nosotros, que nos tiran y nos tiramos todo el tiempo, que nos vuelven y volvemos todo el tiempo, los que viajamos somos nosotros.

Pero nos gusta creer que estamos en un refugio desde el que tiramos y nos caen cosas.

Y nada más dañino que eso.

(Bah sí, pero me gusta la expresión)

Porque cuando nos venga un viaje inesperado y haya que acampar de apuro será mejor que estemos preparados.

La función está como mejor no vayas.
Aunque igual vas a volver.

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