lunes, 14 de noviembre de 2016

Una ventana de frustración.

Hace poco perdí una materia, no entendí lo suficiente, porque procrastiné y porque razones.

Después de asumir que tendré que recursarla y pasado un poco de tiempo pensé que debería intentar rehacer esa tarea, por el aprendizaje blablablá, y por el honor. 

Sobretodo por el honor.

No demoré mucho en decirme a mí misma "pero si me pongo a intentar y no me sale, terrible ventana de frustración".
Por suerte lo dije en voz alta y un compañero que me escuchaba me dijo "bueno, eso está en todo".
Y capaz que en ese momento tuve una pseudo iluminación.

Me debo a mí misma esa tarea.

Tengo más deudas conmigo pero por suerte me hago convenios y tengo pocos intereses.
Igual a veces me trampeo con los contratos.

Yo qué sé.

Tengo ganas de pagarme esas deudas y asomarme en cada ventana de frustración a tirarle la lengua.

Sin importar cuántas veces tenga que volver saltando por esa misma ventana cuando me vea fracasar.

Qué difícil, pero ya he saltado ventanas más altas.

La función está como mejor no vayas.
Está, lo garantizo.

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