jueves, 10 de noviembre de 2016

Poesía no sos vos.

La poesía es parte de mi vida desde los 14 años, desde que descubrí que podía desangrarme en un papel sin hacerme un corte, que podía vomitarlo con el estómago en perfectas condiciones y que podía hacerlo sonreir aunque no tuviera alma ni cara.
Fue mi válvula de escape por esos años donde en mi cabeza no había objetivo más dulce que la muerte ni cosa más hedionda que el mundo construido por los seres humanos.
Me acompañó en amores y desamores de todo tipo, en encantos y desencantos que me hicieron crecer despacito y en heridas que tuve que coserme con mis propias manos que significaron estirones.
Fue bocanadas de aire fresco cuando leí poesía de otras almas, cálidos abrazos cargados de empatía y comprensión.
Significó mi vida a flor de piel y por mucho tiempo la encadené porque no soportaba mis propias llagas que demoraban demasiado en cicatrizar.
Dos por tres encuentro poesía que me resulta demasiado pretenciosa, otra que directamente no me gusta, otra que lisa y llanamente no entiendo y otro montón además que tampoco guardaría entre mis favoritas.
Pero no recuerdo haberme encontrado discutiendo su carácter de poesía.
Pero cuatro por seis me encuentro enojándome al ver que mucha gente no solamente se atreve a poner límites sobre cuál es y cuál no sino que además resulta que lo que sí es coincide con lo que les gusta. ¡Ja! qué fácil.
Y no habiendo terminado de encercar lo ajeno con sus gustos, se burlan de aquello que dejan afuera.
Yo solamente vengo a decir jugando con las palabras de un escritor que cualquiera identificará y no siendo muy fanática de lo que escribió: Poesía no sos vos.
No sos vos.
Ni yo.
Ni los que escriben, ni los que leen.
Ni los que no.
Me replanteo después de este final que me resulta doloroso porque es lo que hago, pero encaja en cosas mucho más amplias que poesía y probablemente me encuentre a mí misma diciéndome "Esta cosa no sos vos" al verme haciendo lo que identifiqué como indeseable.
Y eso, amigos míos, que es parte de ser un ser real que se construye, lo tendré que agregar en mi cuestión de madurar.

La función está como mejor no vayas,
aunque sabe desde lo más profundo,
que no importa cuánto te invadan,
harás lo que quieras hacer.

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