jueves, 17 de noviembre de 2016

El nudo.

El nudo que me ata,
convierte todo en fuego,
me rompe y me desangra,
quiere reducirme a miedo.

Me ata completamente,
me deja libre a la vez,
mete sus fibras en mis llagas,
me inutiliza los pies.

Hace tratos con Morfeo,
lo soborna y me abandona,
con tanta saña me odia,
que por eso aún no muero.

Desatarlo he intentado,
incendiarlo es lo que quiero,
pero nada de eso puedo,
pues forma parte de mí.

Pero me niego a sofocarme,
no me tendrás aún sin soltarme,
puedo andar, no me engañás,
puedo vivir y enfrentarte.

Caerán gotas de mi sangre,
en cada paso que dé,
pero te quedarás con hambre,
a mí no me vas a comer.

La función está como mejor no vayas.
Está de pie.

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