miércoles, 3 de agosto de 2016

Cómo distinguir una persona viva de una muerta.

Es habitual que creamos que sabemos lo que pensaría un muerto acerca de una situación actual.
No importa si se murió ayer, el año pasado o hace 25 siglos, tanto si lo conocimos como si tenemos acceso por algún medio a saber qué pensaba, eso nos da lo necesario para armar la supuesta opinión del difunto.

Otro gallo cantaría si pudiéramos ir a preguntarles como uno va y le pregunta a los vivos (a veces, cuando no se hace y se supone que se sabe lo que piensa de esta misma manera).

El tema es que todo esto a mí me hizo pensar en lo que significa la muerte.

Todos tenemos de forma explícita o implícita un concepto de ella que va cambiando a lo largo del tiempo, me di cuenta que estoy en condiciones de redefinirla.

La muerte es una foto.

Es una foto que inmortaliza no nuestra cara ni nuestro cuerpo, sino lo que pensamos en ese momento.
Nos quita la posibilidad de cambiar de opinión, de tener otras experiencias que nos hagan obrar diferente, de equivocarnos más, en definitiva (con una obviedad que explota las retinas) de vivir.

Con esto entonces lo que también tengo para redefinir es la vida, el concepto de vivir.

También un método para identificar personas vivas de las muertas.

Primero hay que encontrar un momento lo suficientemente pasado en la vida de la persona.
La magnitud del tiempo que se vuelve atrás tiene que ser proporcional con la edad de la persona para que tenga sentido.


Luego identificar su forma de pensar, con todo lo que implica, las opiniones, los puntos de vista y blá.

Después de esto hay que identificar la forma de pensar del presente.

Por último se comparan ambas.

En caso de no encontrar ABSOLUTAMENTE NINGUNA diferencia, de ningún tipo, estamos ante una persona muerta en vida, su evolución a través del tiempo es idéntica a la de una persona que no está respirando.

En caso contrario estamos ante una persona que está viva.

Es importante distinguir entre estas personas vivas las que son coherentes de las que no, importantísimo, pero eso es café con leche de otra taza.

Café con leche de otra mañana.

De otro momento.

De otra vida.

De otra muerte.

De otros muertos en vida.

Vivos en muerte.

Muertos al rojo vivo.

La función está como mejor no vayas.
Está viva.