lunes, 30 de mayo de 2016

Ese mal necesario llamado mujer.

Viajando en ómnibus pienso en muchísimas cosas, haría más cosas porque esa hora y pico rendiría pero por cuestiones de comodidad y movimiento hay limitaciones.
Hace unas semanas entre todos los pensamientos que se me cruzan y tejo entre sí llegué a pensar en el concepto de la mujer promedio.
Específicamente en el concepto del carácter de la mujer promedio.
Me tomó poco tiempo completar un compilado mental de características de esta mujer promedio que vive en el imaginario de la gente.
Me tomó poco tiempo también darme cuenta que lo que para mí es un montón de suposiciones para pila de gente “es tal cual”.
Entonces inicié un primer y por ahora último ciclo de “Majo investiga” preguntándole a un grupo de gente sobre esa idea de mujer promedio.

Entre todo lo que me dijeron armé esto:

La mujer es quejosa, histérica, sentimental y criticona y no de frente sino en grupos y a las espaldas.
Quejosa, sentimental e histérica se unen en que ella hace escenas por cualquier pelotudez, todo le molesta.
Su mayor objetivo en la vida es tener novio porque el objetivo final es casarse/vivir en pareja y tener un hijo, lo único que la puede llenar.
Son muy inteligentes, posta, por eso son excelentes amas de casa y administran el tiempo de forma óptima entre los hijos y las cosas de la casa, tienen un gen para eso, NACIERON PARA ESO.
No tienen interés en el deporte como los hombres porque lo que tienen ganas es de salir a comprar compulsivamente e ir a la peluquería a hacerse algo y por supuesto seguir criticando.

En el ómnibus lo que recopilé en mi mente, que es bastante parecido a lo que me dijeron cuando pregunté, lo separé como algo del imaginario porque pienso que todo lo que tiene que ver con el carácter no es patrimonio ni de hombres ni de mujeres sino que hay personas que tienen tales características y otras que no, independientemente de sus genitales.

Entre la gente que leería eso y pensaría “es tal cual” hay un detalle y es que si uno pregunta lo suficiente conocen “excepciones”.
Pero cuando consideramos que las personas tienen un carácter compuesto por cosas que puedo sacar de una bolsa enorme y no distingue hombres de mujeres, entonces una persona no es una excepción sino que es alguien que es esto o no es aquello nada más.

O de repente se convierte en una excepción entre todas las personas, ponele.

La cuestión es que después de pensar en todo eso llegué a que esa mujer promedio que tiene todas esas cosas fue por la que antes sentía la necesidad de aclarar que yo no era así o asá como eran las otras, tenía que decirlo porque yo era distinta.

Lo importante es que después de eso me di cuenta que todas hacemos eso, vamos por la vida diferenciándonos de una mujer promedio imaginaria que es como una regla en la que nos tenemos que medir, que en realidad es una visión que nos viene dada desde afuera.

El tema es que con eso instalado ahí, con ese modelo de comportamiento de mujer promedio todas estamos diciendo que no somos una mujer que no existe.

No significa que no pueda haber mujeres exactamente así sino que también puede haber hombres exactamente así, puede haber gente exactamente así tanto hombres como mujeres.

Pero no es que de la fábrica salen todas las mujeres igualitas y nosotras justo salimos edición especial con un stock de un solo producto y por eso tenemos que estar aclarando que no salimos como las demás. No vaya a ser que alguien se confunda y piense que somos ese mal necesario llamado mujer.

La función está como mejor no vayas.