jueves, 14 de abril de 2016

"No sé"

Hay una canción que escuché muchas veces sin saber quién la canta o cómo se llama.
La googleé recién con el pedazo que me sé y resulta que se llama "Con la gente que me gusta" y lo interpreta A Dos Velas.

Esa canción creo que casi cualquiera si no le suena el título la busca y se da cuenta que la conoce, como mínimo el estribillo.

Hoy me acordé de ella, el compositor tiró pila de cualidades que le gustan y que disfruta hacer con gente, la que le gusta.
Me puse a pensar en qué cosas me gustan a mí de la gente y entre todo lo que se me ocurrió encontré una característica que implica otro montón de cosas que son de mi agrado también.

Esa característica es saber decir "no sé".

A simple vista uno lo miraría y diría que todo el mundo sabe y, teóricamente sí, pero en realidad tras un pequeñito análisis a uno se le empiezan a ocurrir formas de "no saber" decirlo.
Entonces uno puede pensar en de qué cosas depende o de qué cosas es consecuencia.

Yo rescato para analizar esto algo que no sé si la primera vez que me llegó lo leí, lo escuché, me lo dijeron a mí, me contaron que alguien lo dijo o qué, pero que desde que cobró sentido para mí lo utilizo activamente.
Esto es que para saber qué tanto sabe alguien de un tema hay que preguntarle cuánto sabe o si sabe todo, si una persona cubrió determinado espacio de conocimiento que le permitió moverse y creyó haber conocido todo, esa es la que sabe poco porque la persona que sabe mucho tiene que haber llegado a ser consciente de lo mucho que queda por aprender.

Eso aplica a cualquier área y es la mejor parte.

Bah, es la mejor parte para mí.

También podría pensar, y no sería loco tampoco, que quien dice saber todo ha llegado a tener cierta conciencia de eso pero pretende quedarse mediocremente ahí y su ego no le está permitiendo admitir no tener interés de seguir tampoco.

Todo esto viene a cuento de que una de las cosas que yo creo que tiene que ver con saber decir "no sé" es la apertura que estamos teniendo para aprender más y la honestidad intelectual con nosotros y con los demás que nos permita marcar una raya para atravesar aprendiendo.

Claramente también hay una cuestión de ego que todos habremos visto ya y que probablemente sea en lo primero que pensemos de estas personas que no saben hacer esto.

Muchísimo más importante, ¿qué tienen las personas que sí lo saben decir?

Todo.
Bah, no todo, pero casi (?).

Lo que en realidad tienen es el aceite para mantener funcionando el engranaje de aprender, de avanzar , de transformarse permanentemente en algo mejor de lo que son admitiendo desconocer algo y abriéndose a que otro enseñe o a buscar esa respuesta.

Además de esa actitud se desprenden otro montón que son muy agradables para quienes comparten conversación con ellos y esa destrucción permanente y voluntaria de una imagen perfecta de sabiduría y seguridad además abre las puertas para que puedan reírse de sí mismos, de sus errores, de sus torpezas, de su imperfección que es completamente natural.

Son reales y lidian con su propia realidad, no con una careta pintada.
Y está buenazo.

La función está como mejor no vayas.
Pero no le hagas caso si no sabés cómo ir o a 
dónde ir, o bien preguntá o bien tanteá y seguro
marcha.

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