lunes, 26 de octubre de 2015

¿Qué significa Montevideo?

Cada vez que conozco a alguien que nació en la capital y le pregunto sobre el origen del nombre y no me lo sabe decir ni se le despierta curiosidad me llama la atención. Yo de mi ciudad me sé el origen del nombre, cómo se hicieron las playas, el nombre original del río y lo que significa, entre otro montón de cosas que me encanta contarle al recién llegado.

Recopilé esa información en la escuela, en el liceo, escuchando la charla de algún vecino, preguntándole a mis padres y mis abuelos cómo era todo antes... Porque conservo la curiosidad de niño de 4 años.

Esa misma investigación es la que intento hacer acá, aunque mi prioridad es básicamente ubicarme y aprender qué calle cruza con cuál, qué está en qué intersección y qué ómnibus me lleva a qué lugar.
También he ido atando cabos sobre fotos, llaveros y cuestiones que conocía de Montevideo pero que construí en base a mi imaginación por no conocer nada. Una de ellas la imagen del Palacio Salvo que estaba en el llavero de mi abuela paterna, estaba sacada desde la esquina la foto. Cuando lo vi parada en frente en la plaza pensé "Le falta la otra mitad".

Conocer esta ciudad ha incluído ver el flujo de la información de otra manera, ver a la información misma de otra manera, acá todo se sabe antes.
Bah, en realidad no se sabe antes, si no que te obligan a saberlo antes. En Mercedes podía salir y de repente enterarme algo esperando en el almacén, pero acá es como si las noticias te atropellaran.

El punto es que después de unos meses viviendo acá, tiempo en el que todavía no averigüé lo que significa Montevideo me vi creando a mí misma mi propio concepto de lo que es.
Y en este concepto intervienen los lugares donde viví, la etapa que tocó en cada lugar y la gente que conocí.

Sigo queriendo saber cuándo se hizo qué cosa, con qué fin y las cosas que han pasado, pero más quiero vivir cosas que le den significado a cada lugar.

En la filosofía que elegí de valorar lo real sobre lo ideal sin darme cuenta también incluí valorar la historia que vivo en cada lugar por sobre la historia de ese lugar.
Conocer esa historia me sigue interesando y es difícil distinguir la línea que separa lo mío de lo general, pero la vida es demasiado corta como para olvidarme de construir lo mío.

Para llevarme algo.

Para dejarles algo.

La función está como mejor no vayas.

3 comentarios:

  1. A mí me avergüenza decir que me enteré lo de "Monte VI de Este a Oeste" por un extranjero, y de un lugar tan lejano como Nueva Zelanda. Cuando Vaughan Jones dio una conferencia en la facultad hizo un chiste sobre eso.

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  2. Ups, olvidé loguearme con mi cuenta de lightkeeper.

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  3. Hola, no está mal, qué sé yo, debo ser yo que tengo una obsesión con saber el origen de las cosas, no creo que sea algo que necesites saber no?

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