lunes, 17 de agosto de 2015

Tiempo

La relación entre capacidad y disciplina es bastante fácil de definir si se quiere. Todos la hemos pensado en algún momento sobre nosotros o sobre otras personas.

El tema no es cómo se relacionan sino cómo determinarlas. Ese misterio es suficiente para atrapar a unos cuantos de pares de personas.

Se podría decir que 'científicamente' se puede saber cuánto del avance de un ser vivo en determinada habilidad es por su capacidad y cuánto por la dedicación que le está poniendo.

Pero

¿Con qué necesidad?

Si un ser es capaz de avanzar mucho y avanza poco porque decide utilizar su energía en otras cuestiones estaría bien.

Si un ser está limitado por sus capacidades pero dedica mucho tiempo y se aplica para avanzar y llegara al mismo lugar también estaría bien.

¿Alguno estaría mejor?

Podríamos decir que está mal el que pudiendo no dedicó más tiempo o podríamos decir que está mal el que se aplicó porque descuidó algún otro asunto.

Pero ¿quiénes somos para decidir sobre el tiempo ajeno?

De hecho, alguien podría venir y decirnos a nosotros que está mal que gastemos tiempo en ver si los demás lo están administrando bien ¿no?

La función está como mejor no vayas.

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